El Banco de España se vuelve el más pesimista con la economía y rebaja cuatro décimas el crecimiento del PIB al 2% para 2019

El Banco de España da un paso adelante sobre las instituciones que vigilan a la economía española para lanzar un jarro de agua fría sobre las perspectivas del país ante el frenazo de Europa por las tensiones comerciales y la parálisis política que invalida cualquier tipo de repuesta hasta marzo del próximo año. El informe trimestral del supervisor incluye un recorte de cuatro décimas el crecimiento de la economía española hasta el 2% para 2019. Supone la primera gran rebaja de perspectivas de un organismo oficial ante la desaceleración económica que se está gestando en Europa y enfría las previsiones del Gobierno que manejan un aumento del PIB del 2,3% para este año.
Primer aviso serio de los organismos oficiales para la economía española. Hasta ahora ni el FMI, la Comisión Europea o la OCDE no había retocado sus previsiones para España pese al frenazo de la economía mundial provocado por la guerra comercial. Pero hoy el Banco de España ha elevado el nivel de alerta para la economía española al recortar con intensidad sus previsiones económicas de PIB respecto a las anteriores de junio. El organismo rebaja al 2% el crecimiento esperado para este año, lo que supone cuatro décimas respecto a antes del verano. Para 2020 el recorte es de dos décimas hasta el 1,7% y de una décima en 2021 hasta el 1,6%.
El Banco de España argumenta su decisión por el deterioro de la actividad global y el retroceso del comercio mundial durante el verano. «En España también se han observado señales de pérdida de dinamismo de la actividad» y señala como el PIB pasó en el segundo trimestre a crecer un 0,5% desde el 0,7% hasta marzo. La institución avanza que durante el tercer trimestre la economía se ha frenado aún más. «El PIB podría haber crecido un 0,4% los datos de afiliaciones a la Seguridad Social han manifestado una pérdida de pujanza desde el mes de mayo, que, aunque ha sido más intensa en la construcción y en la industria, ha afectado también a las distintas ramas de  servicios, patrón sectorial que han replicado asimismo otros indicadores relativos a la evolución de la actividad de la economía», indica. El informe constata que la resistencia de la economía española al contexto de mayor incertidumbre global, que comenzó el año pasado, se está desvaneciendo. De confirmarse el pronóstico para el tercer trimestre, sería el menor ritmo de crecimiento desde 2014. Alerta de que producirá una disminución paulatina del ritmo de creación de puestos de trabajo Los economistas detectan un retroceso de la demanda interna y de la inversión en equipo, en consonancia con la incertidumbre procedente del contexto exterior y con la debilidad de las ramas manufactureras. Además, de un menor dinamismo de las exportaciones. El consumo privado, también, registró una tasa de variación nula, que acusó también posiblemente el repunte de la incertidumbre. Y advierten de que «la prolongación de la situación de indefinición política y de ausencia de actividad legislativa está retrasando la adopción de las medidas necesarias para atajar las vulnerabilidades que todavía subsisten en la economía española y aumentar su capacidad de crecimiento».
Sobre el empleo, alerta de que producirá una disminución paulatina del ritmo de creación de puestos de trabajo. «El incremento de la ocupación permitirá que continúen observándose reducciones adicionales de la tasa de desempleo, aunque de forma menos marcada de lo previsto en junio, lo que refleja también un avance más pronunciado de la población activa como resultado del proyectado mayor dinamismo poblacional, que es, a su vez, consecuencia de la incorporación de la información más reciente relativa a los flujos migratorios netos. La tasa de paro disminuiría hasta situarse en el 12,8% en 2021, 1% por encima de la anticipada hace tres meses.
No obstante, la desaceleración observada, destaca el Banco de España, ha sido más suave que la del conjunto del área del euro. «La incidencia negativa del deterioro de los mercados exteriores sobre la actividad se ve compensada por el efecto positivo de los costes de financiación más reducidos y de los menores precios del petróleo», resalta aludiendo a la medidas adoptadas por el BCE para frenar el deterioro económico, que incluye baja de tipos de interés y reactivación del programa de deuda.
De esta manera, el Banco de España ha sido el organismo más pesimista a la hora reducir las perspectivas de la economía española. Hace dos meses, el FMI y la Comisión Europea mejoraron su proyección para este año al 2,3%. Pese a ello, el organismo dirigido por Pablo Hernández de Cos cree que para el próximo bienio, se espera una prolongación de la actual fase de expansión del PIB, aunque a un ritmo inferior al mostrado en los últimos ejercicios, siempre que se despejen los focos de incertidumbre como la guerra comercial, un Brexit caótico y la desaceleración en China.


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